Monday, 10 November 2014

Las pataletas, un enfoque no-violento - la prevención (I)

Uno de los temas principales de mis talleres es el manejo respetuoso de las pataletas. La idea que me gusta destacar en los talleres es que las pataletas no son propias de los niños solamente. Nosotros los adultos también las hacemos y también nos encontramos a veces abrumados por su intensidad y por la falta de herramientas internas y externas para superarlas. He leído bastante al respeto en internet y en los libros de crianza y me he quedado con algunas ideas valiosas que me gustaría compartir y relacionar con la comunicación no-violenta.

Hay tres conceptos clave sobre los cuales escribiré: prevención, contención y aceptación. El articulo de hoy se enfocara en el primero, la prevención, que para mi es la mas importante. Muchas de las pataletas se pueden prevenir fácilmente si nos preocupamos de mantenernos conectados con nosotros mismos y con los niños. No tengo todavía mucha experiencia con las pataletas de mi hija porque ella tiene a penas 2 años y 4 meses pero hasta ahora la prevención nos ha funcionado de maravilla y quiero compartir con ustedes mis maneras de hacerlo.

Cuando hacemos pataletas? Principalmente cuando estamos cansados, hambrientos, sobre-estimulados, frustrados.
Si salimos de la casa con un niño pequeño es buena idea llevar siempre una cajita con comida (fruta, frutos secos, galletas de avena) - nos aseguramos de que no pasara hambre si tardaremos en volver. Tener la cajita preparada también me ayuda en evitar la frustración: muchas veces mi hija ve a otros niños comiendo alimentos que yo no le doy (galletas con azúcar y químicos, bebidas, papas fritas). Se que tendrá la tentación de pedir y en ese momento le ofrezco algo saludable a parte de explicarle porque no puede comer los otros alimentos. Entonces no me limito en negarle sino que le ofrezco una alternativa.

Para evitar el cansancio y la frustración de ambas trato de llevar siempre un sistema de porteo aun cuando salimos con el coche. La primera pataleta de mi hija ocurrió porque quería mis brazos y teta al mismo tiempo, mientras empujaba el coche en la calle. Era tarde, el coche lleno de cosas, mi hija cansadisima y yo con solo dos manos para empujarlo rápido y llevarla a ella. Yo misma estaba muy cansada y se me hacia casi imposible tenerla en mis brazos, amamantarla y empujar el coche todo al mismo tiempo. Asi que esta situación que hubiera podido prevenir muy fácilmente me enseño una buena lección: no salir mas de la casa sin nuestra mochila ergonómica. Los niños chicos piden brazos muy a menudo y pienso que no deberíamos negarselos sino que encontrar maneras de acomodar su necesidad (de cercanía y contacto físico) con las nuestras (de movernos mas rápido en la calle, de tener ambas manos libres para llevar otras cosas y etc).

Otro factor que contribuye a desencadenar una pataleta es la sobreestimulación. Un supermercado o mall son ambientes muy agresivos para niños pequeños. Hay muchas piernas que caminan rápido, muchas voces, música fuerte, estantes repletos de objetos llamativos de colores, carros grandes y los padres que están preocupados de comprar. Para mi como adulto es muy cansador y me imagino que para un niño debe ser peor. A la curiosidad de tocar todo, correr por todos los pasillos, explorar el entorno se añade el esfuerzo de procesar tanta información a la vez, de no asustarse con los ruidos y con el tamaño gigantesco de todas las cosas. Por eso podemos evitar ir al supermercado o en centros comerciales ruidosos y aglomerados en momentos de cansancio (antes de la siesta o tarde en el día, despues de haber hecho otras actividades o en lugares lejanos de la casa). O si la visita al super es importante, la podemos planificar sin añadir otras actividades tipo visitas o salidas. El día que vamos al super no hacemos otra cosa mas.
Y si nos vemos obligados de ir, nos podríamos organizar con la pareja: me quedo yo en casa con el niño y vas tu rápido, o te espero a la entrada y me concentro en entretener al niño mientras tu haces las compras, o llevamos un sistema de porteo para tener al niño en brazos y protegerlo un poco mas de los estímulos fuertes.

Deje lo mas importante para el final: ¿como podríamos reducir al mínimo la posibilidad de frustración de los niños? Creo que lo que mas les genera frustración a los niños en la etapa de 1 a 2-3 años es escuchar tantas veces al día "NO". Es un buen ejercicio tratar de contar los "no" que les decimos en un día o en una semana a un niño de 1-2 años. En este periodo la mayor necesidad básica de un niño es de explorar su entorno. Quieren tocar, escalar, enchufar, sacar, meter, jugar con todo. Siendo consciente de esto, me he concentrado mucho en guardar los "no" que le digo a mi hija solamente para situaciones realmente peligrosas. Por ende, ella confía en mi y sabe muy bien que las pocas veces cuando le digo "no" es por algo serio y me hace caso.
Cuando quiso tocar los cuchillos, la dejamos. Pero le ofrecíamos siempre los cuchillos para la mantequilla, los que no cortan bien. O si se empecinaba en querer un cuchillo afilado, les decíamos: "Mira, hagamoslo juntas, te ayudo yo" - y la dejaba tomar el cuchillo y yo le ponía mi mano encima y la ayudaba cortar algún trozo de pan o de queso. Es muy normal que los niños quieran imitar todo lo que hacemos nosotros, cierto? Entonces por que no dejarlos, por que no satisfacer esta necesidad suya tan fuerte pero asegurandoles un ambiente seguro?
Cuando le dio curiosidad el horno o la cocina, me senté en el suelo con ella, al lado del horno caliente. Toque el horno mientras decía "Ui, caliente, puede quemar, ten cuidado". Le ofrecía que lo tocara y casi nunca quiso tocar cuando estaba caliente. Solamente por mi reacción y la seriedad con cual le mostré el horno la primera vez, ella entendió perfectamente el peligro. Si cocinaba algo, sacaba la tapa y ponía la mano encima del vapor. Le decía lo mismo: "Mira, sale vapor caliente, ui! con atención! Quieres probar tu?"
Eso no quiere decir que estaré totalmente relajada si mi hija juega sola con los cuchillos o entra en la cocina mientras el horno esta prendido. Estoy siempre muy atenta para evitar accidentes, pero evitando también de decir "no" o de transmitirle mi miedo.

Muchas veces se nos olvida que vivimos en casas no adaptadas a satisfacer la necesidad de exploración de los niños. Tenemos objetos valiosos, que se pueden desordenar, romper, quebrar o echar a perder. O vamos de visita y los anfitriones se preocupan mucho de atendernos bien, ofreciéndonos cosas para comer y tomar, pero se les olvida de los niños. De que naturalmente, cualquier ambiente nuevo, despertara aun mas esta necesidad de juego y exploración. Y nos ponemos tensos y los anfitriones pensaran "ui, que malcriado, no tiene limites este niño!". No lo pasamos bien ni los adultos y mucho menos los niños.
No es necesario repetir decenas de veces "no" y aumentar la frustración de un niño - sino que estar abiertos a adaptar nuestra casa un poco. Sacar los objetos que tienen mucho valor y crear un ambiente amigable, donde el niño podrá satisfacer plenamente su necesidad de exploración. Y si vamos de visita, les podemos pedir a los familiares y amigos que hagan lo mismo por un par de horas - que saquen los objetos peligrosos o valiosos y que despejen un poco la habitación. Podríamos llevar una bolsa con algunos juguetes de la casa y listo - el niño no tendrá tantas prohibiciones y se sentirá mas cómodo.

Tan preocupados estamos con decir "no" a cada rato que se nos olvida decir "si"! Y hay muchísimas oportunidades para decir "si" - en vez del cuchillo, mira, juega con la cuchara! Camina mas lento! (en vez de No corres!) Ven acá un poco! (en vez de No vayas allá!) Súbete por este lado mejor (en vez de No subas por ahí!) Mira bien donde pones el pie! (en vez de No te subas, te vas a caer!)

Mientras caminamos en la calle, le pregunto: Por donde quieres ir? Por acá o por allá? Y muchas veces trato de ir en la dirección que ella me muestra. Si yo tengo planes para ir al parque y mi hija quiere quedarse en la cama toda la mañana, le digo "Si, bueno!" Y bueno, hay tantas oportunidades de decirles "si" en un día... eso no significa que haremos solamente lo que el niño dicta. Para mi significa ser mas flexible, aceptar que hay un Otro con la misma voluntad y la misma necesidad de autonomía que yo y que por el momento, yo tengo muchos mas recursos emocionales para superar mi frustración cuando no logro cumplir con mi necesidad.

De a poquito mi hija aprenderá que las necesidades de todos son igual de importantes y podremos llegar a un acuerdo que nos deje a todos felices. A pesar de que este proceso es muy lento, puedo observar que funciona - entre mas lleno a mi hija de "Si", entre mas respeto su autonomía y libertad de movimiento, de elección, entre menos frustración diaria siente, mas fácil es nuestra crianza.

La prevención de las pataletas en niños es a mis ojos la parte mas importante y a la vez la mas difícil porque requiere mucha flexibilidad de nuestra parte; pero esta flexibilidad se educa también, un SI a la vez!


2 comments:

  1. Me gusto mucho la entrada, tambien con mi hijo de dos años tratamos de evitar su fustracion lo mas posible, aunque hay veces que por seguridad el no es la unica solucion, pero ahi trato de acompañarlo lo mas que pueda para ayudarlo a salir de sus molestia.

    Saludos.

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  2. Hola. Gracias por compartir tu experiencia, me doy cuenta que se parece mucho a la forma en que he venido enfrentando los 2 años de mi hija, junto al descubrirse que puede hacer ciertas cosas sola, que desea explorar todo por si misma y negarse a algunas actividades por gusto propio. Solo me queda la pregunta que me da vuelta desde que comenzaron las primeras pataletas (que nada son comparado con lo que he visto en otros niños), y es como yo puedo acelerar mi proceso de aceptación de su crecimiento sin quedarme atrapada en mi frustración cuando necesito que haga algo y no quiere. Sin duda ella comprende mis pocos NO, sin embargo yo no logro aceptar los muchos NO que ella me dice.

    Saludos

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